Desde esta vista se distinguen perfectamente los tres aguillóns, formando parte del conjunto de Cabo Ortegal que muestra las formaciones rocosas más antiguas de la Península Ibérica (Complejos ofiolíticos). Las reconstrucciones paleogeográficas indican que la unidad de Cabo Ortegal formó parte del centro del supercontinente Pangea, antes de que este se fragmentase en los distintos continentes, hace 1.600 millones de años, por lo que representa el borde de la plataforma continental de Gondwana sometida durante el Cámbrico a una tectónica distensiva avalada por la presencia de rocas volcánicas extruidas a  favor de distintas fallas (p.ej., falla de Vivero). Es lugar de descanso para aquellas aves que emigran hacia el verano africano, espectáculo digno de contemplarse a finales del otoño.

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